spot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_img

Pregón de Ángel Vela en la inauguración de las Fiestas del Barrio del Carmen de Tomelloso

Es menester rastrear en nuestras venas
y alcanzar en sus trochas la esperanza.
(Acomódate
– Le dice el viejo al chico –
que la vida es como el agua
que pasa, sin mirar.
Y el niño, sonriendo,
lo escucha
y aprisiona
con los ojos
su bancal.)
¡La vida es como el agua que pasa, sin mirar!
(“Ahora que estoy aquí” Juan Torres Grueso)

Desde el primer momento en que recibí la llamada de Alberto en mis venas sentí el paso del tiempo. ¡Como pasa la vida! y este barrio “mi barrio” recorre mis venas.

¡¡Que responsabilidad!!

¿Hablo como matemático? Aburrido ¿Cómo político? Mejor no.

El año pasado se celebraron 80 años de vida en el barrio, 1945, 40 años después, en 1985, aparece mi primer recuerdo del barrio, nuestra llegada a las casas baratas, junto a mis hermanos y primos trayendo nuestros enseres hasta nuestra casa. Esa primera vez, siempre será mi primera procesión, sin clarinete, pero si, con la alegría de una vida nueva.

80 es número par, 81 cuadrado perfecto y 41 años viviendo en el barrio.

Este número es primo, siempre más interesante para un matemático. Si al número 41 le sumamos un número y el cuadrado de ese mismo número se obtiene otro número primo. Por ejemplo: 41 + 1 + 1 = 43, 41 + 2 + 4 = 47, … y esto se puede hacer 41 veces (desde el -1 al 40).

¿Casualidad? ¡¡Pufff!! ¡¡Matemáticas!!

Cuando llegamos a este barrio aun las calles no tenían nombre, A, B, C, …. La era de Valero y la plaza ocupaban y ocupan el lugar donde los balones retumban en mi mente. Antonio, Andrés, Pedro José, Domingo, Poveda, Manolo … una generación, otra más, ahora adulta, que disfrutó de estas calles aun sin nombre.

La panadería, la carnicería, el taller de Urbano, la tienda de Chelo y Horten

Las horas, infinitas
y los años, veloces.
Los recuerdos empiezan
a doler como golpes,
y los proyectos nacen
con óxidos en los goznes.
Fatiga y afán quedan
y arena de relojes.
¡no quiero ver el tiempo
Mientras avanzan, dóciles,
las horas infinitas
y los años, veloces!
En las fotografías,

como en viejos tumores,
el dolor y el cansancio
se asoman a los bordes.
Por ellas suenan pasos
y en ellas se oyen voces
y tras ellas hay puertas,
alcobas, corredores,
y un río de manos que andan
ciegas, tentando, insomnes.
En las fotografías,
como en viejos tumores.
Extracto “las horas y los años” (Felix Grande)

Pasan los años y las gentes de este barrio llenan mis pensamientos, Martínez, Lahoz, Marquina, Huertas, Menchén, Coronado, Ruiz, Godoy, Longinos, Paco y Mª Carmen, Martín, Naranjo, Villahermosa, … y otros tantos nombres y apellidos ligados a esta gran familia que es el barrio del Carmen.

Hoy mi mente recuerda las noches de verano junto a mis padres, Mª Jesús y Charo con las bolsas infinitas de pipas, las tartas de manzana y zanahoria, la bondad de Consuelo, el 124 azul de Luis Huertas, las carreras de vallas junto a mis hermanos, las tardes de música con Zapatilla, … las escapadas al colegio nº 8, los descensos con cajas de cervezas vacías en la rampa del ambulatorio, la voz de Angelita llamando a mi madre por el patio, … Magulladuras, roces, escalabrauras, … pero sobre todo risas, amistad, libertad.

Un día, al volver de mis estudios en Valencia, las calles de nuestro barrio tenían nombre, y no unos nombres cualesquiera.

A – Angel López Martínez

B – Félix Grande

C – Fco. Martínez

D – José López Martínez

E – Sevilla

F – José Torres Grueso

G – Artes

Dejando de lado el homenaje a las banderas con las que tratamos de engalanar nuestras calles en estos días, tarea en la que siempre destacaba la calle E y el nombre generalista de la calle G, ligado al centro educativo.

El resto, son nombres de “gigantes” de nuestra población. Personas que dejaron (y aun dejan) un poso de grandeza y sabiduría no solo para Tomelloso sino para todo aquel que se sumerja en sus textos y vidas. En sus hombros me he apoyado, como diría Newton, para este pregón.

No, no es bueno mostrar nuestra ciudad sin esperanza.
Alcemos nuestros días, construyamos con piedra
un futuro vigoroso
para seguir
creyendo
en otro día, incesante-
mente, tras el azul que habla.
Así, igual,
saquemos del fondo la esperanza, busquemos
una fórmula de amor y olvidemos las lágrimas,
para que no se interrumpa,
para que no se sienta triste el mundo-niño
que continuará mañana.
(Extracto Mundo-niño Ángel López Martínez)

Han pasado 15 años desde que salí vestido de novio para formar mi propia familia junto a Belén y ambos seguimos viniendo a mi casa junto a nuestros hijos, María y Álvaro que ahora recorren nuestras calles junto a mis padres.

Ellos son, junto al resto de niños que por suerte renuevan nuestras calles, presente y futuro, la esperanza y seguridad de que este barrio seguirá abriendo sus puertas como desde hace 81 años se ha hecho y especialmente en esta noche, junto al toro de fuego y el vaso de zurra que tan placenteramente llena nuestro espíritu.

¡¡Muchas gracias papá, mamá!! ¡¡Gracias José Luis y Jesús, aunque hoy no nos puedas acompañar!! ¡¡Te quiero Belén!!

¡¡¡Felices Fiestas!!! ¡¡Viva el Barrio del Carmen!!

Últimas noticias