La tradicional comida de vendimia volvió a reunir este miércoles a artistas, escritores y responsables de medios de comunicación en un encuentro marcado por la convivencia, la cultura y la amistad. Tras el almuerzo, Rafael quiso dirigirse a los asistentes para agradecer su presencia y poner en valor el trabajo que desarrollan cada uno desde sus respectivos ámbitos.
«Yo agradezco mucho que nos hayan acompañado en este acto que ya se ha convertido en tradicional», señaló al comienzo de su intervención, recordando la continuidad de una cita que, según explicó, lleva celebrándose desde hace años y que ha permitido mantener este espacio de encuentro entre diferentes representantes del mundo de la cultura y la comunicación.
Rafael mostró especialmente su satisfacción por poder compartir mesa con personas vinculadas a distintas disciplinas. «Estoy agradecido de esta reunión, de este almuerzo que se ha hecho hoy, porque disfruto mucho con ustedes», aseguró.
Durante sus palabras tuvo un recuerdo especial para los pintores, de quienes destacó su capacidad para «descubrirnos la belleza» a través de sus trabajos y de su sensibilidad, así como para los escritores, cuyos libros, dijo, ayudan a pensar y también a «comprender más a los demás».
También dedicó una parte de su intervención a los periodistas y medios de comunicación, resaltando la labor que realizan diariamente para contar aquello que sucede en el mundo, tanto las buenas como las malas noticias.
«Buenos cuadros, buenos libros y buenos artículos»
El encuentro permitió, según destacó Rafael, reunir en un mismo espacio distintas manifestaciones de la cultura. Las letras, el arte y la música estuvieron presentes en una comida que definió como especialmente satisfactoria por el ambiente generado entre los asistentes.
Al reflexionar sobre aquello que contribuye a sentirse plenamente satisfecho, resumió su idea con una enumeración sencilla: «Buenos cuadros para contemplar, buenos libros para leer, buenos artículos y buena música para escuchar».
Una combinación que, explicó, estaba representada precisamente entre los comensales que habían compartido aquella jornada.
«Todo esto me ha hecho muy feliz y todo esto está reunido hoy aquí, con los comensales, con los amigos que han venido a acompañarnos», expresó.
Rafael quiso además subrayar el valor de las distintas profesiones presentes en la mesa y el esfuerzo que requieren. Para desarrollar cualquiera de ellas, apuntó, son necesarios talento, ilusión y perseverancia.
Y añadió un cuarto elemento que consideró imprescindible: el amor por aquello que se hace.
El recuerdo a las palabras de Dionisio Cañas
En este punto de su intervención, Rafael recordó el mensaje pronunciado por Dionisio Cañas durante su pregón en la Fiesta de las Letras de Tomelloso, unas palabras que, según señaló, le habían dejado una reflexión especialmente significativa.
«Tengo que hablar también del amor, porque sin amor tampoco se pueden hacer ninguna de las cosas», afirmó.
Recordó entonces una de las ideas centrales expresadas por Cañas: «Amar, amar y amar», un mensaje que Rafael recuperó en un contexto social que calificó de convulso y en el que defendió la importancia de mantener ese espíritu en la cultura, las relaciones personales y el trabajo diario.
La intervención concluyó con un reconocimiento directo a quienes habían compartido la comida y hacen posible, desde sus respectivas disciplinas, que el arte, la literatura y la información formen parte de la vida cotidiana.
«Tengo que decir que los admiro a todos ustedes», manifestó Rafael ante los asistentes, cerrando así una nueva edición de esta tradicional comida de vendimia, convertida un año más en punto de encuentro entre cultura, comunicación y amistad.











