El consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, ha subrayado este miércoles la determinación del Gobierno regional de avanzar hacia un objetivo “claro y compartido”: que las agresiones a profesionales sanitarios sean cero. Según ha explicado, la Consejería mantiene un seguimiento constante de la situación y refuerza las medidas de prevención y respuesta en coordinación con distintos actores institucionales y del ámbito profesional.
En este contexto, Fernández Sanz ha recordado que mañana se celebra en Tomelloso una reunión del Observatorio contra la violencia, un encuentro dirigido a todo el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM). La cita pretende consolidar el trabajo conjunto para frenar los episodios de violencia y mejorar la protección de quienes desempeñan su labor en el sistema público sanitario.
El consejero ha señalado que, tras esa convocatoria, el Ejecutivo autonómico continuará impulsando la cooperación con “los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”, así como con la Justicia, con los profesionales, con los colegios profesionales y con las sociedades científicas, con el propósito de revertir de manera definitiva esta problemática. En palabras del titular de Sanidad, se trata de sumar capacidades para lograr que la tendencia sea “cero agresiones”.
Fernández Sanz también ha puesto en valor un dato relevante: en Castilla-La Mancha, durante 2025, las agresiones bajaron con respecto a 2024. Sin embargo, ha advertido de que el descenso no puede entenderse como una meta cumplida. “Bajar no es suficiente”, ha remarcado, insistiendo en que el horizonte debe ser la erradicación total de la violencia en el entorno asistencial. El objetivo, ha reiterado, es llegar a “cero agresiones”.
En su intervención, el consejero ha lanzado un mensaje directo a la ciudadanía, apelando a la responsabilidad colectiva. Ha pedido no solo paciencia, sino “entendimiento”, y ha reclamado conciencia sobre el impacto real que tienen estas conductas. “Las personas que nos cuidan, necesitan que también nosotros los cuidemos”, ha afirmado, en una llamada a reforzar el respeto hacia quienes sostienen la atención sanitaria en primera línea.
En la misma línea, Fernández Sanz ha advertido de que cada agresión a un trabajador del servicio público, y especialmente a los sanitarios, no es un hecho aislado, sino un daño que se proyecta sobre todo el sistema. “Cada vez que se agrede a alguien que hace un servicio público… estamos haciendo un mal para el sistema, (…) un mal para nosotros mismos”, ha concluido.
Con el foco puesto en la prevención, la coordinación institucional y la sensibilización social, la Consejería de Sanidad reafirma su hoja de ruta: tolerancia cero ante la violencia y compromiso firme para proteger a los profesionales que cuidan de la salud de todos.












