Tomelloso (Ciudad Real) vivió con entusiasmo la llegada de SS. MM. los Reyes Magos de Oriente en una cabalgata que, finalmente, pudo celebrarse pese a las adversidades asociadas a la borrasca Francis. Aunque la tarde venía marcada por previsiones de lluvia —y en varios puntos de Castilla-La Mancha se optó por adelantar desfiles—, en Tomelloso el pulso de la tradición se mantuvo firme y la respuesta ciudadana fue contundente: “cientos de personas” acompañaron a Melchor, Gaspar y Baltasar durante todo el recorrido, en una noche “llena de ilusión” que convirtió la ciudad en un gran escenario al aire libre.
Las calles volvieron a llenarse de público para seguir una comitiva vistosa, cuidada y muy pensada para el disfrute familiar. La cabalgata combinó el guiño más popular —con la presencia de algunos personajes de Disney como Mickey, Minnie y Daisy, que arrancaron sonrisas allá donde pasaban— con estampas de raíz navideña, como la Estrella de Belén y los pastorcillos, que pusieron el punto más simbólico y tradicional a un desfile que, por momentos, parecía una postal.
Pasadas las “17:30 horas”, la comitiva arrancó desde el recinto ferial y avanzó por la calle Ángel Luis Cabañas. En un gesto que fue muy valorado por las familias, desde la residencia Don Quijote hasta la avenida Don Antonio Huertas la música se silenció para que los Reyes Magos compartieran esa primera parte del recorrido con niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y personas con discapacidad. Fue un tramo distinto, más sereno, donde la emoción se expresó de otra manera: con saludos cercanos, miradas y el respeto de un público que entendió que, a veces, la magia también se construye bajando el volumen.
El recorrido continuó por la avenida Don Antonio Huertas, el Paseo San Isidro y la calle Don Víctor, hasta culminar en la Plaza de España, corazón de los grandes momentos. Frente a la Posada de los Portales, las carrozas reales se detendrán para que madrinas, padrinos, Reyes Magos y pajes desciendan y, seguidamente, hagan el tradicional saludo desde la Posada de los Portales. Allí, ante una plaza entregada, quedará sellada el instante más esperado antes de que comience, ya entrada la noche, el “arduo trabajo” de repartir regalos e ilusión casa por casa.
En el desfile, además del brillo propio de las carrozas reales, destacó el peso de la participación local, que dio a la cabalgata ese carácter de fiesta hecha por y para el pueblo. La apertura corrió a cargo de la charanga Los Primos, que llevó el pulso musical y el ambiente callejero con un repertorio festivo que calentó el arranque del recorrido. Tras ella, un pasacalles navideño de personajes hinchables iluminados aportó el toque más visual y contemporáneo, especialmente llamativo al caer la tarde, cuando las luces comenzaron a ganar protagonismo.
La imaginación tomó cuerpo con la presencia de la Asociación Cultural Harúspices, que desfiló con tres carrozas de Fantasía, convirtiendo cada tramo en un pequeño relato en movimiento. Junto a esa estética teatral, el Estudio de Danza Lidia Gorrachategui añadió elegancia y dinamismo, con coreografías que acompañaron el paso del cortejo y aportaron ese detalle escénico que marca la diferencia entre ver pasar una comitiva y sentir que se está dentro del espectáculo. También se dejó notar la presencia de la carroza La Estrella, impulsada por la Asociación de Vecinos del Bº San José Obrero, un elemento cargado de simbolismo que conectó la parte más tradicional del relato navideño con el ambiente festivo de la calle.
Y ya en el tramo más esperado, llegaron las carrozas de los Reyes: Melchor avanzó acompañado por la Asociación Cultural Peña Los Amigos, Gaspar lo hizo arropado por la Asociación de Vecinos del Bº José Mª del Moral, y Baltasar contó con el apoyo de la Asociación de Vecinos del Bº Maternidad. El broche más dulce lo puso el vehículo de reparto de caramelos, atendido por integrantes de la Asociación de Vecinos del Bº San Juan, que mantuvieron el ritmo del reparto y ayudaron a que la alegría llegara a cada tramo del público, especialmente a los más pequeños.
Durante todo el trayecto, agentes de la Policía Local y voluntariado de Protección Civil velaron por el buen desarrollo del evento, que se cerró sin incidentes reseñables. Así, Tomelloso salvó su noche más ilusionante frente a la amenaza del mal tiempo y demostró que, incluso cuando el cielo aprieta, la ciudad sabe mantener encendida la Navidad.













