Tomelloso ha inaugurado este viernes la XX edición de Stockalia, la feria del stock de referencia en la comarca y una de las grandes citas del calendario comercial de la provincia, en una tarde lluviosa que, lejos de restarle atractivo, ha reforzado el ambiente de una convocatoria pensada para disfrutar bajo cubierto, con calma, buenos precios y mucha vida comercial. La ciudad ha vuelto a demostrar que, cuando se trata de defender su tejido empresarial, responde. Y responde bien.
La apertura oficial de la feria ha arrancado con la intervención de Enrique Sánchez, presidente de la Asociación de Empresarios de la Comarca de Tomelloso, que ha puesto el acento en el valor simbólico de esta edición. No en vano, Stockalia alcanza ya sus veinte años de historia, una cifra redonda que confirma la madurez de un evento que ha crecido con paso firme y que hoy luce más fuerte que nunca.
Sánchez ha agradecido la presencia de los asistentes y ha subrayado el excelente momento de la feria, que este año presenta la mayor participación registrada hasta la fecha. “Estamos 40 profesionales, divididos entre 80 estands”, ha destacado, al tiempo que ha detallado que el recinto reúne alrededor de “600.000 euros de producto” de muy distintos sectores, desde textil y calzado hasta mobiliario, complementos y otros artículos para todos los públicos.
La amplitud de la oferta, precisamente, se ha convertido en uno de los grandes reclamos de esta edición. La feria vuelve a presentarse como una oportunidad real para comprar con criterio, encontrar calidad a precios ajustados y descubrir, en un mismo espacio, el músculo comercial de Tomelloso y su comarca. En palabras del presidente de la asociación, la ilusión compartida pasa por “agotar el stock”, un objetivo ambicioso, sí, pero también una meta que refleja el ánimo con el que los expositores afrontan este fin de semana.
No ha faltado tampoco una referencia cercana y natural al tiempo, casi como una invitación cómplice al visitante. En un viernes de lluvia y fresco, Stockalia se presenta como ese lugar en el que apetece entrar, pasear y dejarse sorprender. Bajo techo, con una oferta potente y con el aliciente de las promociones, la feria se convierte en un plan perfecto para el público de Tomelloso y de toda la comarca.
Enrique Sánchez ha cerrado su intervención con un agradecimiento expreso al Ayuntamiento de Tomelloso, a los concejales presentes y, de manera especial, al área de Deportes, por ceder las instalaciones de la Ciudad Deportiva y hacer posible, un año más, una cita que ya forma parte de la identidad comercial de la ciudad. Ese respaldo institucional, ha venido a señalar, resulta clave para que la feria siga creciendo y mantenga el nivel organizativo que merece una edición tan señalada.
A continuación ha tomado la palabra David Plaza Martín, secretario general de FECIR, que ha felicitado a la Asociación de Empresarios de la Comarca de Tomelloso por llegar a estas dos décadas “siguiendo avanzando y creciendo”. Su intervención ha reforzado una idea que ha sobrevolado todo el acto: la de que Stockalia no es solo una feria de oportunidades, sino también un escaparate del dinamismo empresarial de Tomelloso.
Plaza ha incidido en que la imagen de esta vigésima edición resulta “muy prometedora” y ha compartido el deseo de que el stock pueda venderse al máximo, convencido de que quienes se acerquen durante el fin de semana encontrarán ofertas atractivas y, en muchos casos, negocios que quizá todavía no conocían. Ahí reside, precisamente, otra de las virtudes de la feria: servir de puente entre el público y el comercio local, acercando al consumidor a establecimientos que forman parte de la vida cotidiana del municipio.
El representante de FECIR ha defendido con claridad el papel del comercio de proximidad como uno de los grandes motores de los pueblos. Ha recordado que junto a la hostelería es el que da vida a las calles, el que enciende los escaparates, el que sostiene el pulso diario de una ciudad. Y lo ha hecho con una reflexión tan sencilla como certera: no hay imagen más triste que la de una localidad con los comercios cerrados.
Frente a la competencia de las grandes plataformas, Plaza ha reivindicado aquello que el pequeño comercio sí sabe ofrecer como nadie: el trato, la cercanía, la atención personal, la confianza. Quizá no siempre pueda librar la batalla del precio, pero sí la del servicio y la de la relación humana. Y ahí, ha dejado entrever, sigue teniendo una fuerza que vale muchísimo.
También ha querido contextualizar la cita dentro de un fin de semana especialmente favorable para el sector, coincidiendo con los cambios de temporada y con un calendario que invita a salir, mirar y comprar. Incluso la lluvia, ha sugerido, puede jugar a favor: cuando el tiempo obliga a bajar el ritmo, una feria como Stockalia se convierte en un refugio amable y en una excelente excusa para apoyar a los negocios de casa.
Su mensaje final ha sido de felicitación a la asociación organizadora y de reconocimiento al Ayuntamiento por respaldar este tipo de iniciativas que, en sus palabras, dan vida al pueblo. Un respaldo que, además de institucional, tiene una carga simbólica evidente: apostar por la feria es apostar por el latido económico de Tomelloso.
El cierre del acto ha correspondido al alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, que ha elevado aún más el tono institucional y simbólico de la jornada al definir Stockalia como una feria de “comercio de proximidad, comercio de calidad y comercio de confianza”. Una frase que ha resumido con precisión el espíritu del evento y el valor de los negocios que lo hacen posible.
Navarro ha puesto el foco en la cercanía del comerciante local, en esa relación de vecindad que convierte cada compra en algo más que una simple transacción. Ha defendido que el comercio de Tomelloso no vende por vender, sino que aconseja, acompaña y responde a necesidades reales. Y ha insistido en una idea de fuerte calado económico y social: el dinero que se gasta en el comercio local se queda en Tomelloso, mueve la rueda de su economía y revierte en la propia ciudad.
El alcalde también ha subrayado la calidad de la oferta presente en la feria, recordando que esos cerca de 600.000 euros en productos no son mercancía menor, sino artículos con respaldo, garantía y nivel, productos que pueden encontrarse en tienda y que ahora llegan al visitante con condiciones muy atractivas. Stockalia, en ese sentido, no solo vende stock: vende confianza, profesionalidad y prestigio comercial.
En su intervención ha tenido también palabras de reconocimiento para el trabajo desarrollado por la asociación empresarial, con mención expresa a Enrique Sánchez y a toda su junta directiva. Ha valorado la colaboración abierta entre el Ayuntamiento y el tejido empresarial desde el inicio del actual mandato, en una línea de trabajo que busca dignificar la figura del autónomo, del comerciante y del empresario: personas que arriesgan, generan empleo, fijan población y sostienen la economía real del municipio.
Navarro ha defendido que facilitarles el camino no es una opción secundaria, sino una obligación para cualquier administración que quiera de verdad impulsar el crecimiento de su pueblo. Y en ese marco ha situado uno de los anuncios más relevantes de la inauguración: el impulso definitivo al futuro pabellón de ferias y congresos de Tomelloso.
El alcalde ha avanzado que a lo largo de 2026 el equipo de Gobierno incorporará casi cuatro millones de euros al presupuesto municipal para hacer realidad esta infraestructura. De esa cantidad, alrededor de 600.000 euros procederán de fondos propios y cerca de tres millones y medio llegarán a través de fondos europeos. La inversión responde, ha explicado, a una reivindicación histórica de la ciudad y a una necesidad clara: contar con un espacio específicamente adaptado para ferias, congresos y grandes eventos, sin interferir en el uso deportivo del actual pabellón.
La futura infraestructura nace con una vocación doble: mejorar la organización de citas como Stockalia y convertir a Tomelloso en un foco aún más atractivo para iniciativas empresariales, comerciales y congresuales llegadas también desde fuera. En una localidad con una posición geográfica estratégica, el nuevo pabellón aspira a reforzar ese turismo económico que genera movimiento, consumo, pernoctaciones y nuevas oportunidades para el comercio y la hostelería.
La inauguración de la XX edición de Stockalia ha dejado, así, mucho más que un corte de cinta. Ha dejado una imagen de unidad en torno al comercio de proximidad, una defensa cerrada del pequeño empresario y una idea compartida por todos los intervinientes: que una ciudad con comercio vivo es una ciudad con alma. En Tomelloso, este viernes lluvioso, esa alma ha vuelto a latir con fuerza entre pasillos y estands.
En el acto de inauguración han estado presentes concejales del equipo de Gobierno y concejales del PSOE de Tomelloso, además de los intervinientes citados.













