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Tomelloso revive su vendimia tradicional y reconoce a Vicente López González como Vendimiador del Año 2026

La XIII Fiesta de la Vendimia Tradicional ha reunido este domingo en Bodega Perales carros, mulas, folclore, pisada de uva y recuerdos del campo tomellosero en una jornada que ha tenido como gran protagonista al agricultor Vicente López González

Tomelloso ha vuelto este domingo, 13 de septiembre de 2026, a mirar hacia sus raíces con la celebración de la XIII Fiesta de la Vendimia Tradicional, desarrollada en Bodega Perales, en el Paseo San Isidro, donde carros cargados de uva, mulas, vendimiadores, música, bailes y la tradicional pisada de los racimos han recuperado por unas horas algunas de las estampas más reconocibles de la historia agrícola de la ciudad. El acto, presentado por Jesús Benito, ha tenido como momento central la entrega de la distinción de Vendimiador del Año 2026 a Vicente López González, agricultor desde prácticamente toda su vida y estrechamente vinculado también a las tradiciones de Tomelloso.

A la jornada han asistido el alcalde, Javier Navarro, concejales del equipo de Gobierno y representantes del grupo municipal socialista, además de familiares y amigos del homenajeado, madrinas y padrino y representantes del sector agrario. También han participado el Grupo Folklórico El Bombo, el Grupo Folklórico Virgen de las Viñas y el Grupo Folklórico Manantial del Vino, junto a la Asociación Cultural Carreros Virgen de las Viñas, la Asociación Cultural Carreros de Tomelloso, la Asociación de Amigos del Museo del Carro y la Asociación Moral Teatro, con la colaboración de Bodegas y Viñedos Verum.

Una vendimia hecha de trabajo, familia y recuerdos

Jesús Benito abrió el acto recordando que la vendimia tradicional en Tomelloso nunca consistió únicamente en recoger uvas. Durante generaciones significó madrugar, preparar los arreos, enganchar las mulas, cargar los carros y regresar a la bodega después de largas jornadas entre cepas. Fue sacrificio y esfuerzo, pero también convivencia, amistad y familia. Hubo jóvenes que acudían al campo para ayudar en casa, pagarse los estudios o ahorrar para aquel deseado Vespino; trabajadores que de lunes a viernes desempeñaban otros oficios y dedicaban los fines de semana de septiembre a sus pequeñas parcelas; y nietos que acompañaban a abuelos y tíos y que, como reconoció el propio presentador con humor, en muchas ocasiones «estorbaban bastante más de lo que ayudaban».

Benito recuperó algunos de esos recuerdos personales, como sus primeras vendimias junto a su abuelo Daniel en viñas de Cirujano, los almuerzos junto a la caseta del motor o su deseo de ser cubero cuando todavía ni siquiera era capaz de levantar el cubo. También recordó una vendimia durante un año de sequía junto a su abuelo Eulogio, cuando apenas consiguieron llenar medio cubo tras terminar un hilo y decidieron regresar a casa a mediodía, donde les esperaba un cocido. «Aquello sí que me salió bien», bromeó. Historias sencillas que, según explicó, justifican la existencia de una fiesta como esta: los almuerzos en mitad del campo, los primeros jornales, los abuelos enseñando a sus nietos y tantas jornadas que con el paso del tiempo terminan recordándose con una sonrisa.

El desfile había partido desde la rotonda del Obrero y llevó hasta Bodega Perales los carros, las mulas y los elementos tradicionales de las antiguas campañas, acompañados por las asociaciones de carreros y los tres grupos folclóricos de la ciudad. El Bombo, Virgen de las Viñas y Manantial del Vino fueron dando paso a distintas actuaciones durante la mañana, poniendo música y baile a una celebración en la que el patrimonio agrícola y el folclore volvieron a ir de la mano.

La pisada de la uva y una reivindicación para las mujeres del campo

Uno de los momentos más esperados llegó con la pisada tradicional de la uva, protagonizada por Ángel Morales y Zoilo González, de la Asociación de Amigos del Museo del Carro. La uva empleada había sido recogida por miembros de la Asociación Moral Teatro en una explotación de Bodegas y Viñedos Verum, y tras la pisada se comprobó el grado del mosto, que marcó 11 grados.

La demostración dejó además una de las reflexiones más interesantes de la mañana: el reconocimiento al papel histórico de las mujeres en la agricultura tomellosera. Se recordó que no estuvieron vinculadas únicamente a determinadas faenas, sino que trabajaban durante todo el año echando basura a las viñas, escardillando, arrancando lentejas, segando o vendimiando. Las fotografías antiguas conservadas en el Museo del Carro muestran precisamente a hombres y mujeres trabajando juntos alrededor de los carros o en las distintas tareas del campo. También se evocaron las duras condiciones de quienes pasaban el día entero en las explotaciones, comiendo sobre el rastrojo o buscando la sombra del propio carro. En este contexto se lanzó la propuesta de que, junto al reconocimiento al vendimiador, pueda ponerse también en valor de forma específica la figura de la vendimiadora.

Vicente López González, una vida entera entre el campo y Tomelloso

El protagonismo pasó después a Vicente López González, distinguido como Vendimiador del Año 2026. Su trayectoria resume buena parte de la evolución que ha experimentado la agricultura local: comenzó a trabajar siendo prácticamente un niño y ha conocido desde las yuntas de mulas y los aperos tradicionales hasta la mecanización y los tractores guiados por GPS. Su vida profesional ha permanecido siempre ligada a la tierra y también a la defensa del sector a través de ASAJA.

Su relación con Tomelloso va, sin embargo, mucho más allá del trabajo agrícola. Su devoción por la Santísima Virgen de las Viñas le llevó a permanecer durante años vinculado a su Hermandad, que posteriormente lo nombró Mayoral, y ha mantenido una presencia constante en celebraciones como San Antón, San Isidro, la Romería o la Cabalgata de Reyes. Son especialmente conocidas también las carrozas engalanadas con las que ha participado durante años en la Romería.

La mirada más personal llegó de la mano de su hija, Ángela López, quien definió a su padre como el eje de la familia y encontró en su carácter muchos de los rasgos que, a su juicio, definen también a Tomelloso: capacidad de esfuerzo, voluntad, espíritu emprendedor y apego a las tradiciones. «Así es mi pueblo y así es mi padre», resumió. Ángela destacó especialmente una frase que Vicente ha convertido en una forma de entender la vida: «creer es poder», una idea ligada a la perseverancia, a no rendirse y a confiar en que cada pequeño esfuerzo cuenta.

Su intervención tuvo también un componente especialmente emotivo al recordar que un pequeño problema de salud sufrido apenas unos días antes llegó a poner en duda su presencia en el acto. Finalmente, «con fuerza, ilusión y seguramente con un poquito de cabezonería», Vicente pudo estar en Bodega Perales. Su hija lo definió como agricultor por vocación, no por obligación, alguien que desde muy pequeño supo que su lugar estaba en el campo, pendiente siempre de cómo mejorar las explotaciones, de la evolución de los cultivos y del cielo, confiando además en la protección de la Virgen de las Viñas.

«Mi vida es la de muchos agricultores de Tomelloso»

Después de recibir la distinción de manos de Javier Navarro, Vicente tomó la palabra para recordar sus primeros años en la agricultura. Explicó que su padre ya lo había convertido de alguna manera en vendimiador cuando apenas tenía ocho o nueve años, acompañando a los trabajadores que acudían desde Terrinches. A los 12 años comenzó a realizar tareas como pisador y, a los 15, pasó a trabajar como tractorista con el tractor comprado por su padre. Con el tiempo no se dedicó únicamente a la viña, sino también a cultivos como la alfalfa, los melones o los cereales, mientras que en los últimos años su explotación ha incorporado también el pistacho.

«Mi vida ni es ni más ni menos que la de muchos agricultores de Tomelloso», afirmó. Uno de los momentos más personales de su intervención estuvo dedicado a su mujer, Carmen, a quien agradeció los muchos años soportando las largas jornadas de trabajo, desde el amanecer hasta la puesta de sol, así como aquellas noches dedicadas a faenas como empacar la alfalfa. También mostró su orgullo por sus cuatro hijos, que han sabido comprender y valorar la vida en el campo, destacando que sus hijos varones han terminado incluso adelantándole en numerosos aspectos de la profesión.

El alcalde, Javier Navarro, cerró las intervenciones agradeciendo a la familia Perales que volviera a abrir las puertas de su bodega y reconociendo el trabajo de todos los grupos y asociaciones participantes. Sobre Vicente aseguró que, en cierto modo, «ya nació siendo agricultor» y destacó su capacidad para representar a una generación de hombres y mujeres hechos a sí mismos, profundamente vinculados a la tierra.

Navarro subrayó que Vicente no solo ha trabajado el campo, sino que ha ayudado también a conservar buena parte de las tradiciones locales. «Vicente no solo vive nuestras tradiciones, las sostiene, las impulsa y aporta lo mejor de él», señaló, recordando su vinculación con la Virgen de las Viñas, la Romería, San Antón, San Isidro o la Cabalgata de Reyes.

El alcalde recurrió también a la figura de Francisco García Pavón para hablar de ese carácter tomellosero marcado por la socarronería, la nobleza, el arraigo y una inteligencia profundamente ligada a la tierra. «Eres el nexo entre la tradición que heredamos y el futuro que seguimos cultivando día a día», trasladó al homenajeado, antes de concluir que sus manos representan «la fuerza de Tomelloso» y agradecerle su trabajo, su entrega y su defensa de las raíces de la ciudad.

La jornada concluyó con la fotografía del homenajeado junto al alcalde, representantes municipales y las madrinas, mientras la Asociación Moral Teatro ofrecía una zurra popular a los asistentes. La XIII Fiesta de la Vendimia Tradicional volvió así a demostrar que en Tomelloso hablar de vendimia es hablar mucho más que de uvas: es hacerlo de las generaciones que trabajaron la tierra, de los hombres y mujeres que construyeron la agricultura local y de una memoria que este domingo volvió a cobrar vida alrededor de los carros, las mulas, la música y la figura de Vicente López González.

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