Tomelloso volvió a demostrar este fin de semana que su música tiene fuerza, personalidad y muchos nombres propios. Durante las noches del viernes 10 y el sábado 11 de julio, los Jardines del Parque de la Constitución cambiaron su tranquilidad habitual por el sonido de las guitarras, las baterías y las voces de más de una quincena de formaciones locales.
Tomerock 2026 convirtió este espacio céntrico de la localidad en un punto de encuentro entre músicos, amigos, familias y aficionados que se acercaron para descubrir —o reencontrarse— con una parte importante del talento musical de Tomelloso. La entrada fue gratuita y las actuaciones se sucedieron desde las primeras horas de la noche hasta bien entrada la madrugada.
No fue solamente una sucesión de conciertos. Fue también una fotografía del amplio abanico musical que existe en la ciudad: grupos con años de experiencia, proyectos más recientes, versiones reconocibles, composiciones propias y estilos capaces de viajar desde el rock clásico hasta propuestas más contundentes y alternativas.
Dos noches y un escenario lleno de nombres propios
La jornada del viernes abrió el festival con Cristina Rodríguez y Los Debuguis, dando paso posteriormente a Sustain4, Sobornados, Presocráticos, Radio Kit, Los Plugins, Marrullas y Pa’ Kagate. Una primera noche marcada por la variedad de sonidos y por el continuo cambio de bandas sobre el escenario.
El sábado tomó el relevo con las actuaciones de Conspicuo, Models and Stars, Los Manterolas, Lo que diga mi mujer, Ciudadano Bourbon, El Ziémpies Humano, Päkkanen, Detoms y Vinodium, prolongando la música hasta las últimas horas de la madrugada.
Cada formación tuvo su momento para defender sobre las tablas su particular forma de entender la música. Entre cambios de instrumentos, pruebas de sonido y encuentros entre músicos, el parque fue manteniendo el pulso de un festival construido alrededor de las bandas de la localidad.
Uno de los momentos destacados llegó de la mano de Presocráticos, que rindió homenaje al sonido de Los Ilegales. También Päkkanen sorprendió con una propuesta creada expresamente para la ocasión: ante los 30 minutos disponibles por formación y lo avanzado de la madrugada, el grupo enlazó 21 temas en un medley continuo, sin pausas y a un ritmo de poco más de un minuto por canción. La sucesión de temas mantuvo la atención del público, que no sabía cuál sería el siguiente, y dio a la actuación un carácter especialmente dinámico.
El concierto de Päkkanen terminó en torno a las 3:30 de la madrugada con un gesto inesperado. A propuesta de Miguel García, Mari Ángeles interpretó a capela la primera estrofa de It’s a Heartache como homenaje a Bonnie Tyler, poniendo un cierre emotivo a una actuación que había supuesto un reto de preparación y coordinación para la banda.
Después, Vinodium tomó el relevo para cerrar por todo lo alto la programación del sábado. Junto a grupos como Los Plugins V.O. y el resto de formaciones participantes, puso el broche a una madrugada marcada por la intensidad, la experiencia y la capacidad de las bandas locales para sorprender al público.
El rock local reclama su espacio
Tomerock dejó una idea clara: Tomelloso cuenta con una escena musical numerosa, diversa y con capacidad para llenar varias horas de programación durante dos jornadas consecutivas.
Más allá de los grandes nombres que suelen protagonizar los carteles estivales, el festival puso el foco sobre quienes ensayan durante todo el año, preparan repertorios, componen canciones y mantienen viva la música desde locales, asociaciones y pequeños escenarios.
Durante dos noches, los Jardines del Parque fueron su casa. Un escenario abierto en el que cada grupo aportó su sonido y en el que Tomelloso pudo reconocerse también a través de su música.
Tomerock 2026 cerró así una edición marcada por la convivencia entre generaciones, estilos y maneras diferentes de sentir el rock. Una cita que permitió comprobar que, cuando las bandas locales encuentran un escenario, Tomelloso no solamente escucha: también vibra.





















