El Gobierno de Castilla-La Mancha ha presentado hoy el ‘Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022–2030, Regadío CLM 3.0’, una estrategia “necesaria para el futuro que nace de la necesidad de modernizar e incrementar de forma ordenada la superficie de regadío, como palanca estratégica para el futuro del sector agroalimentario regional, la adaptación al cambio climático y el desarrollo rural sostenible”.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha sido el encargado de presentar este Plan, acompañado por el director general de Desarrollo Rural, José Juan Fernández, y las delegadas y delegados provinciales de la Consejería, “en un momento clave, dado que es ahora cuando se van a iniciar los trabajos para la nueva planificación hidrológica”.
En este contexto, el Plan de Regadíos será el punto de partida para defender el mantenimiento de las reservas de agua y de unas concesiones mínimas suficientes en las distintas demarcaciones para la próxima planificación, “objetivos de este Gobierno, ya que Castilla-La Mancha riega un 5,5 por ciento menos que la media nacional, pero, sin embargo, estamos diez puntos en eficiencia por encima”.
El Plan se basa en tres objetivos estratégicos que son la sostenibilidad, para garantizar una gestión responsable del agua, la protección del medio natural y una agricultura rentable y de futuro; la lucha contra la despoblación, priorizando los regadíos sociales en zonas rurales vulnerables; y la tecnología y la eficiencia, aplicada tanto al uso del agua como a la mejora de la competitividad y los mercados.
En cuanto a su articulación, establece “una hoja de ruta clara y realista” que contempla 18 proyectos de nuevos regadíos, con una superficie total de cerca de 25.000 hectáreas, distribuidas por las cinco provincias, y con un horizonte temporal hasta el año 2030. Por tanto “no hablamos de un plan teórico, sino práctico y pegado al territorio, ya que algunos proyectos ya están en ejecución y otros están planificados para los próximos años”.
El Plan se alinea con la PAC 2023-2027, a través de su Plan Estratégico, y el FEADER, y se apoya también en otros instrumentos europeos vinculados a la resiliencia hídrica y la transición ecológica. A ello se suma el compromiso financiero de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y, en determinados proyectos, la participación del Estado cuando existe declaración de interés general o regional.
Modelo eficiente, social y territorial
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha explicado que, con este Plan, el Ejecutivo autonómico “apuesta por un modelo de regadío eficiente y sostenible”, actuando únicamente donde hay disponibilidad de agua y encaje en la planificación hidrológica, incorporando riego por goteo, bajas dotaciones, digitalización, riego deficitario controlado y un uso creciente de aguas regeneradas, reduciendo la presión sobre los acuíferos.
Desde el punto de vista socioeconómico, el Plan apuesta de forma clara por el regadío social, estableciendo un mínimo de diez comuneros-socios por comunidad de regantes, una superficie máxima de 50 hectáreas por comunero, que no podrá superar en ningún caso el 25 por ciento de la superficie total de la zona regable, y demandando al menos un 40 por ciento de mujeres en las juntas rectoras para avanzar en igualdad, cohesión social y un reparto más equilibrado de los beneficios del regadío.
Es decir, “es un Plan con una clara vocación social y territorial que apuesta de forma decidida por los regadíos sociales como herramienta para fijar población en el medio rural, limita la concentración de superficie, impulsa el relevo generacional y refuerza la participación de las mujeres en las comunidades de regantes”, ha declarado.
Julián Martínez Lizán ha concluido esta presentación asegurando que, “Regadío Castilla-La Mancha 3.0 es una apuesta estratégica para producir más y mejor con menos agua, generar empleo, fijar población en el medio rural y reforzar la competitividad del sector agroalimentario con criterios de sostenibilidad”.












