Mientras los líderes de la Unión Europea se preparan para reunirse hoy en Bruselas con el fin de alcanzar un acuerdo tras el torbellino de amenazas y la desescalada de última hora del presidente estadounidense Donald Trump sobre Groenlandia, Greenpeace advierte de que la fortaleza europea depende de normas estrictas que protegen la salud, el medio ambiente y los derechos de la ciudadanía.
Magda Stoczkiewicz, directora de Programas de Greenpeace en la UE, ha declarado: “Mientras los líderes de la UE se reúnen en Bruselas para mostrar un frente unido en respuesta a las amenazas de Trump, una flotilla de buques cisterna recorre nuestro continente para descargar gas procedente de Estados Unidos, lo que demuestra lo dependiente que es Europa en estos momentos de los combustibles fósiles estadounidenses. Es hora de que nuestros líderes políticos abran los ojos y reconozcan que las inversiones en energías renovables, las soluciones a la pobreza energética y los empleos verdes aportan fortaleza, y no la desregulación para complacer a la última hornada de dictadores. Redoblar la apuesta por un sistema económico que da rienda suelta a las empresas abusivas y a sus valedores políticos a expensas de la naturaleza y de la gran mayoría de la población solo debilitará a Europa y sembrará las semillas de futuros conflictos. La UE debería empezar no solo por congelar, sino por descartar el acuerdo comercial entre la UE y EE. UU. y el acuerdo para importar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense, principalmente gas fósil”. Por su parte, José Luis García, responsable del Área de Energía, Clima y Movilidad de Greenpeace España, ha insistido en que “la independencia política va de la mano de la independencia energética. Cuanto más depende Europa de Estados Unidos para su seguridad energética, mayor es su vulnerabilidad a la presión política de Trump. Esta dependencia es una trampa peligrosa. Cada euro que se gasta en gas estadounidense refuerza la agenda autoritaria de Trump en su país y sus ambiciones imperialistas en el extranjero. La única manera de que Europa proteja su independencia política y logre una verdadera seguridad energética es eliminando gradualmente el gas fósil y acelerando la transición hacia un sistema energético eficiente, suficiente y totalmente renovable”.












