Argamasilla de Alba dio comienzo a su Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, una de esas jornadas que no necesitan artificio porque lo dicen todo por sí solas: calles llenas, palmas al aire, emoción contenida y ese ambiente tan propio de los días grandes. Según ha trascendido desde la organización de la jornada, la localidad volvió a volcarse con una cita que mezcla tradición, fe y sentimiento popular.
La procesión arrancó desde la Iglesia del Carmen, una vez realizada la bendición de ramos, y desde allí comenzó un recorrido por distintas calles del municipio acompañando la imagen de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén. Fue el inicio visible de una Semana Santa que en Argamasilla de Alba se vive con especial intensidad y que, año tras año, reúne a vecinos de distintas generaciones en torno a sus actos más representativos.
A medida que avanzó el cortejo, fueron muchos los vecinos y vecinas que se sumaron al recorrido, llenando las calles de palmas y acompañando el paso en un ambiente de recogimiento y celebración. Hubo solemnidad, pero también cercanía; silencio en algunos momentos y emoción compartida en otros. Esa combinación volvió a dejar una imagen muy reconocible del Domingo de Ramos rabanero.
La nota musical de la procesión corrió a cargo de la Agrupación Musical Maestro Martín Díaz, cuya participación resultó fundamental para subrayar el tono solemne del recorrido. Su presencia aportó ese acompañamiento sonoro que, en este tipo de celebraciones, no solo marca el paso, sino que ayuda a envolver la escena de una atmósfera muy especial.
Junto al pueblo, tampoco faltaron representantes institucionales y religiosos. Acompañaron la procesión el párroco local, Ángel Moreno; la alcaldesa, Sonia González, junto a miembros del Equipo de Gobierno y de la Corporación Municipal; así como el pregonero de este año, José Sánchez Pardo. Una presencia que, según ellos, refuerza el carácter colectivo de una celebración que trasciende lo puramente litúrgico para convertirse también en una expresión de identidad local.
La organización de la procesión de “La Borriquilla”, así como de los actos y celebraciones vinculados a esta jornada, correspondió al grupo parroquial del mismo nombre, encargado de dar forma a uno de los momentos más esperados del arranque de la Semana Santa en la localidad. Su trabajo volvió a hacer posible una cita cuidada al detalle y vivida con especial respeto por parte de participantes y asistentes.
También tomaron parte representantes de las hermandades locales. Entre ellos estuvieron Teresa López de la Vieja, hermana mayor de la Hermandad del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores, y Nicolás Carrasco, hermano mayor de la Hermandad de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Soledad, además de numerosos vecinos y vecinas que quisieron acompañar esta manifestación pública de fe.
Con todo ello, Argamasilla de Alba volvió a demostrar que el Domingo de Ramos sigue siendo uno de los momentos más significativos de su calendario religioso y social. La celebración, un año más, se consolidó como una cita clave dentro de la Semana Santa de Argamasilla de Alba, una jornada que habla de herencia, de participación y de ese modo tan propio que tiene el municipio de vivir sus tradiciones. En la calle, entre palmas, sones procesionales y miradas cómplices, volvió a quedar claro que La Borriquilla no es solo una procesión: es una forma de empezar juntos uno de los tiempos más intensos del año.
































