Relatamos en este artículo unos hechos humanos de carácter novelesco, protagonizados por una humilde familia agrícola. A través de ellos se muestra, de forma expositiva y a la vez dramática, la vida rural de épocas pasadas, ofreciendo un ejemplo representativo de la existencia en las localidades rurales y en el medio agrícola.
En la situación actual, y de forma habitual en la mayoría de las campañas agrícolas, los accidentes atmosféricos como las heladas, granizo y escasez de lluvias están perjudicando las plantaciones de viñedo, así como las de los almendros, y producen alarmas y problemas para la próxima campaña.
Estos sucesos producen grandes problemas económicos en el sector agrario y principalmente al conjunto de las localidades que dependen principalmente del medio agrícola.
Estos últimos sucesos nos han hecho rememorar lo ocurrido en una localidad llamada LUJÁN, que se produjo de forma novelesca en una importante filmación que permitió el rodaje y la realización de una historia cinematográfica considerada como la mejor película del cine mudo de España y que fue galardonada como ganadora con el premio de la Medalla de la Bienal en 1942 del Festival Internacional de Cine de Venecia.
La película precisamente relata el abandono que produjo la emigración de los agricultores de un pueblo como desastre económico de la localidad llamada Luján, que indujo al abandono del campo por los agricultores y que fue largamente extendida a lo largo de la duración de la película y que, con razón, relata una correlación con las consecuencias de estos desastres naturales en el medio rural.
Esta película muda se produjo en 1930, con música de fondo y leyenda impresa, que, dado su gran éxito, tuvo un remake posterior en 1943.
En ambos casos el guion global fue el mismo, aunque en la segunda versión en sonoro se produjeron algunos cambios como consecuencia de que la situación política era distinta y se produjo alguna modificación de parte del guion.
La película que hacemos mención se titula “La aldea maldita”. Narra la repercusión que se produce en las familias agrarias como consecuencia de los desastres económicos de sucesos atmosféricos que hacen cambiar el porvenir de los pueblos dedicados a la agricultura.

La primera versión era muda, aunque después llegó a sonorizarse -aunque el original terminó desapareciendo-, mientras que la versión de 1943 disponía de versión sonora.
La primera versión se rodó en la provincia de Segovia, en las localidades de Ayllón, Pedraza, Sepúlveda y Segovia.
Se estrenó en el Cine San Miguel de Madrid en 1930.
Las dos versiones fueron escritas y realizadas por el mismo director, que no fue otro que Florián Rey, maño, nacido en la población zaragozana de La Almunia de Doña Godina.
La primera versión fue interpretada por Carmen Viance y Pedro Larrañaga, y la segunda por Florencia Bécquer y Julio Rey.
Memorable por sorprendente y por su guion melodramático, que llena de pasión los hechos y los corazones humanos por su repercusión en los sentimientos.
El desarrollo del guion estampa dos hechos fundamentales: una, la desgracia humana en el sector agrícola de las zonas rurales -ejemplarizada en un matrimonio agrario-, y una segunda parte de carácter dramático que enternece a los que la contemplan, que plasma un conjunto de sentimientos humanos que definen las vivencias de las personas, así como expanden sus sentimientos pasionales, a través de unos hechos que proporcionan unos ejemplos de comportamiento humano muy especiales.
Todos los hechos están basados en un matrimonio, su hijo y el abuelo como personajes principales.
Hay que denotar que el mencionado director Florián Rey tuvo también una vida muy interesante.
Desarrolló con éxito una primera fase de su actividad antes de la Guerra Civil y una segunda fase durante la época franquista.
Su nombre real era Antonio Martínez del Castillo, nacido, como hemos indicado, en la ciudad zaragozana de La Almunia de Doña Godina, y en sus primeros inicios trabajó como redactor en periódicos y también como actor.
Su labor como director se inició en 1924, con la adaptación al cine de la zarzuela La Revoltosa, pasando a su carrera como director, en compañía de la famosa Imperio Argentina, con la que contrajo matrimonio.
Sus mayores éxitos fueron las películas: La Aldea Maldita, Nobleza Baturra, Morena Clara y La Hermana San Sulpicio, de entre las treinta y cuatro películas filmadas.
Separado de Imperio Argentina en 1939, su trayectoria en la época del cine no conciliaba con el sistema existente y abandonó su actividad en 1957, quedando olvidado y falleciendo en la ciudad de Benidorm en 1962.











