El Taller de Teatro del Centro Municipal de Juventud de Tomelloso vivió ayer una tarde muy especial con la representación de “Atrapados en el Museo”, una obra de teatro infantil que permitió al alumnado mostrar ante el público todo lo aprendido durante el curso.
La función, celebrada en el propio centro, reunió a familias, amistades y personas que quisieron acompañar a los jóvenes intérpretes en una cita cargada de emoción, nervios bien llevados y mucho cariño. También estuvieron presentes la concejala de Juventud, Carmen López, y el concejal Jesús Lara, que respaldaron con su asistencia el trabajo realizado por el grupo.
Desde los primeros minutos se notó que no era una representación más. Sobre el escenario hubo concentración, frescura, compañerismo y ese punto de naturalidad que solo aparece cuando los niños y niñas se sienten cómodos, arropados y bien dirigidos. En ese resultado tuvo mucho que ver la labor de Alba P. Campiña, directora del taller, que supo guiar al grupo con paciencia, sensibilidad y criterio teatral.
Una obra con misterio, humor y mucho ritmo
La historia de “Atrapados en el Museo” parte de una situación tan sencilla como atractiva: un grupo de chicos y chicas se despista durante una excursión y acaba encerrado en un gran museo. Sin móviles, sin mochilas y sin posibilidad de avisar a nadie, la noche se convierte en una aventura inesperada.
A esa trama se suma la llegada de unos ladrones que pretenden robar un valioso colgante perteneciente a una antigua reina de Egipto. Según la leyenda, quien posea esa joya puede sufrir una terrible maldición. Y, claro, en un museo cerrado, con un sarcófago cerca y una momia que parece despertar de su sueño eterno, todo puede pasar.
La obra combinó momentos de suspense con escenas de humor muy bien recibidas por el público. Los personajes de la pandilla, los ladrones, el vigilante, la momia, las estatuas conversando dieron mucho juego escénico. Frases como “El museo es nuestro”, “aquí nunca pasa nada” o “¡El colgante de mi mujer!” ayudaron a sostener ese tono divertido, ágil y cercano que mantuvo la atención de los asistentes.
El gran trabajo de los niños y niñas
Uno de los aspectos más destacados de la tarde fue el trabajo de los pequeños actores y actrices. Cada uno defendió su papel con ilusión, memoria y presencia escénica. Se notó el esfuerzo de los ensayos, el aprendizaje compartido y la confianza ganada durante todo el proceso.
El público pudo ver a unos niños y niñas capaces de escuchar, reaccionar, moverse por el escenario y sostener una historia coral sin perder la frescura. Hubo miradas de complicidad, momentos cómicos muy celebrados y una energía colectiva que hizo que la representación resultara cercana y entrañable.
Más allá del texto, la función sirvió para demostrar el valor del teatro como herramienta educativa. El alumnado no solo aprendió a interpretar, sino también a trabajar en equipo, controlar los nervios, hablar ante el público y respetar los tiempos de sus compañeros.
Alba, una dirección cercana y cuidada
La dirección de Alba fue otro de los pilares de la representación. Su trabajo se apreció en la organización de las escenas, en la seguridad con la que el grupo salió al escenario y en la forma en la que cada participante encontró su espacio dentro de la obra.
La puesta en escena mantuvo el ritmo de una historia pensada para el público joven, pero también para las familias. Hubo misterio, humor, movimiento y una lectura clara: el teatro puede ser un juego, pero también una forma preciosa de aprender, crecer y expresarse.
Un final con aplausos, diplomas y foto de familia
Al terminar la representación, el público respondió con un nutrido aplauso que reconoció el esfuerzo de todos los participantes. Fue uno de esos momentos sencillos, pero muy bonitos, en los que el trabajo de meses se convierte en emoción compartida.
Después llegó la entrega de diplomas, un gesto simbólico que puso en valor la implicación del alumnado durante el curso. La tarde concluyó con una foto de familia, en la que niños, niñas, dirección, representantes municipales y asistentes cerraron una jornada marcada por la cultura, la juventud y el talento local.
El Taller de Teatro del CMJ volvió a demostrar que Tomelloso cuenta con una cantera joven con ganas de crear, aprender y subirse al escenario. Y ayer, con “Atrapados en el Museo”, lo hicieron de una forma divertida, valiente y muy aplaudida.












