Sigüenza ya está en fiestas. El sonido del cohete volvió a marcar este miércoles el comienzo oficial de las fiestas patronales de San Roque y la Virgen de la Mayor, después de una tarde en la que las peñas, las charangas, la música y el color tomaron las calles de la ciudad hasta desembocar en una Plaza Mayor convertida en el gran punto de encuentro de los seguntinos.
El desfile comenzó a las 20.00 horas y siguió el recorrido tradicional por el centro de Sigüenza hasta alcanzar la Plaza Mayor. Carrozas, peñas y charangas fueron llenando de ambiente las calles en uno de los momentos más esperados del calendario festivo seguntino, antesala del chupinazo que, en torno a las 22.00 horas, abrió definitivamente varios días de celebración.
La imagen volvió a resumir buena parte de lo que significan estas fiestas. Diferentes generaciones compartiendo calles, colores y música y las peñas ejerciendo, una vez más, como uno de los grandes motores de San Roque. Este año son 27 las peñas que forman parte de unas celebraciones sostenidas también por el trabajo de asociaciones, colectivos, voluntarios, servicios municipales y numerosos colaboradores.
Y si algo tuvo de especial el comienzo de las fiestas de 2026 fue precisamente esa mirada hacia quienes han construido esta tradición durante décadas y hacia quienes están llamados a continuarla.
Sesenta años de El Mendrugo y 35 de La Estafa
Antes del chupinazo, las miradas se dirigieron hacia la balconada del Ayuntamiento. Desde allí se sucedieron unas breves intervenciones de la alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino, Charo Arenas, en representación de la Peña El Mendrugo, Javier Ambrona, de La Estafa, y la reina de las fiestas, Marta Loranca.
El Mendrugo llega a estas fiestas celebrando nada menos que 60 años de historia. La peña nació en 1966, en una Sigüenza en la que comenzaba a cambiar también la manera de vivir las fiestas. Como recordó Charo Arenas, la juventud seguntina empezaba entonces a organizarse en peñas y con ellas fueron ganando protagonismo las charangas, los desfiles y las camisas de colores. Seis décadas después, El Mendrugo continúa formando parte activa de ese tejido social y festivo. Desde la balconada, la peña reivindicó unas fiestas vividas con «unidad, responsabilidad y respeto» y, sobre todo, «con mucha alegría», recordando que son días «de todos y para todos».
Junto a ellos, La Estafa celebró sus 35 años con una intervención de Javier Ambrona marcada por el humor y por los recuerdos compartidos de toda una generación. Locales, gorros, anécdotas y muchos San Roques después, Ambrona resumió la esencia de esas más de tres décadas de amistad en una frase. «Han pasado muchas cosas, todos hemos cambiado… pero hay algo que sigue igual: cuando llega San Roque, volvemos a juntarnos».
La Estafa quiso compartir su aniversario con el conjunto del movimiento peñista y reconocer el papel de todas las peñas que, generación tras generación, contribuyen a hacer de las fiestas de Sigüenza una celebración singular. Ese carácter intergeneracional forma parte de la propia evolución de las fiestas. Peñas nacidas hace décadas conviven hoy con otras mucho más jóvenes y con nuevas generaciones que han crecido viendo el desfile, corriendo delante de los cabezudos, escuchando las charangas y esperando cada agosto la llegada de San Roque.
Una continuidad que también reivindicaba este año Javier Hernando Sanz, alcalde infantil del Consejo de Infancia y Adolescencia, en el programa de fiestas al animar especialmente a los jóvenes a conocer, respetar y vivir las tradiciones seguntinas para conservarlas y permitir que puedan seguir disfrutándolas las generaciones futuras. «Estas fiestas son nuestras porque las hacemos entre todos»
La reina de las fiestas, Marta Loranca, recogió precisamente ese espíritu colectivo desde la balconada del Ayuntamiento. «Estas fiestas son nuestras porque las hacemos entre todos, con el trabajo de la Comisión, con el esfuerzo de las peñas, con la alegría de los niños que corren por las calles y con la memoria de quienes nos enseñaron a querer a esta ciudad», señaló.
Loranca invitó además a aprovechar estos días para reencontrarse con quienes regresan a Sigüenza por San Roque, disfrutar de la música y, especialmente, de la gente, reclamando unas fiestas presididas por «la alegría, el respeto y las ganas de pasarlo bien». «Un año más volvemos a convertir esta plaza en el centro del universo», proclamó la reina ante los seguntinos reunidos en la Plaza Mayor.
Tras las intervenciones llegó el instante esperado. Sonó el cohete y Sigüenza entró oficialmente en fiestas. Las peñas y las charangas volvieron entonces a hacerse dueñas de la celebración y la Plaza Mayor se convirtió en el epicentro de una ciudad que llevaba todo un año esperando ese momento.
Porque el chupinazo es también uno de esos ejemplos de patrimonio inmaterial que Sigüenza conserva alrededor de sus fiestas. La cronista oficial de la ciudad, Pilar Martínez Taboada, recuerda precisamente cómo en este inicio festivo conviven el desfile, las peñas y la música de charangas y dulzainas mientras la celebración atraviesa algunos de los espacios históricos de la ciudad.
Una fiesta que continúa transformándose sin perder aquello que la identifica. Desde quienes comenzaron a organizarse en peñas hace seis décadas hasta quienes hoy viven sus primeros San Roques, Sigüenza volvió a encontrarse en la calle para celebrar una tradición compartida y transmitida de generación en generación.












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