“El mejor legado que pueden dejar unos padres o una familia a sus hijos son raíces y alas. Yo tuve la suerte y tengo la suerte de que mis padres y mis abuelos me dieron unas raíces muy fuertes, un lugar al que volver siempre, un refugio seguro, mi pueblo, Corral de Almaguer”. Con estas palabras, la periodista toledana Sara Carbonero ha ofrecido un emocionado discurso al recoger su Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, una de las tres que se han entregado este año en el auditorio de la ciudad de Cuenca
Carbonero, que se ha mostrado “agradecida y honrada” ante tal reconocimiento, ha querido recordar momentos de su infancia y adolescencia en su pueblo, con la memoria fijada, sobre todo, en sus abuelos, padres y amigos. Además, ha tenido también palabras para aquellas tradiciones “en las que solía participar de niña, en ese pueblo que me vio crecer entre viñedos, jotas manchegas, tuna y sus mayos”.
A lo largo de su intervención, ha expresado sus ganas de hablar de la gente de Castilla-La Mancha. En concreto, ha citado al escritor Miguel de Cervantes como “la mejor manera de resumir el carácter manchego cuando presenta a Don Quijote como un hidalgo de La Mancha, una tierra austera, seca, abierta y llena de personas acostumbradas a resistir”.
Al final de su discurso, ha dedicado este reconocimiento otorgado por el Gobierno de Castilla-La Mancha a su familia, a su pareja e hijos y a sus amigos y, expresamente, a su madre, fallecida recientemente y a quien otorgado “el trozo más grande de esta medalla”. De hecho, la periodista ha confesado que al enterarse de que iba a recibir este premio, “fue nuestra última conversación en el hospital. Ella sonrió orgullosa, como siempre, porque es la responsable de que yo sea la persona que soy. Todo lo que yo hago es por ella. Y lo seguiré haciendo”.

Por todo ello, y al reconocer que la Medalla llega un momento muy difícil de su vida, Carbonero ha afirmado que se trata de una señal “para mostrarme que siempre hay motivos para seguir como el cariño de la gente y el orgullo de los tuyos, así que parte de esta medalla es de los míos”.
Por su parte, el futbolista Fernando Morientes, que ha recogido hoy también su Medalla de Oro de la región, ha resaltado el cariño que le ha brindado siempre Castilla-La Mancha al afirmar que “cuando una tierra te abraza durante tantos años, deja de ser solamente un sitio en el mapa, se convierte en un hogar”. De hecho, ha recordado que con cinco años llegó al pueblo toledano de Sonseca desde Extremadura, donde inició sus primeros pasos en el mundo deportivo siendo tan solo un niño.
En concreto, Morientes ha rememorado los años que pasó en aquella época en la Casa Cuartel de la Guardia Civil del pueblo, donde se instaló con su familia, y donde, ha recalcado, “aprendí lo que significa el esfuerzo, el sacrificio, el compañerismo y el trabajo en equipo. Valores que me han acompañado en toda mi vida, dentro y fuera del fútbol”.
Morientes ha tenido palabras también para la temporada que vivió en Albacete de adolescente “con nuevos amigos y entrenadores que siempre me llevaron por el camino correcto” y ha abogado por no olvidar nunca de dónde se viene, “yo lo hago de una familia humilde y de unos padres que me enseñaron el valor del esfuerzo”.

Fernando Morientes se ha comprometido a “seguir llevando con orgullo el nombre de esta Comunidad allá donde vaya, porque uno nunca deja de representar a las personas que le han querido bien” y ha agradecido a Castilla-La Mancha “este inmenso honor”.
Igualmente, de forma emocionada, ha dedicado también la medalla recibida a sus padres, a sus hijos y a su mujer, a quien ha agradecido estar en los focos y en los aplausos “pero también en las ausencias y en la presión”.
Por último, también se ha reconocido, de forma póstuma, con la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, al presidente de la Junta de Comunidades en la primera etapa de la Autonomía, Jesús Fuentes Lázaro; y que ha recogido su viuda María Ángeles Gómez.

En el acto de hoy, el Ejecutivo de Castilla-La Mancha he hecho entrega de tres Medallas de Oro, 13 nombramientos de Hijas e Hijos Predilectos, seis distinciones como Hijas e Hijos Adoptivos y 14 Placas de Reconocimiento al Mérito Regional.











