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Felicidad, y calor de hogar: El milagro de la ilusión recorre los Pueblos Madrina de Ávila y Salamanca

Fundación Madrina desafía las bajas temperaturas de la "España Vaciada" para entregar juguetes, ropa de abrigo y recursos críticos a familias en situación de extrema vulnerabilidad. Desde telescopios para mirar al futuro hasta estufas para combatir el frío: la iniciativa "Que la ilusión no se apague" transforma la realidad de 16 niños en entornos rurales.

El frío invierno de la meseta no ha sido rival para el calor de la solidaridad. En una jornada cargada de emoción contenida y sonrisas que iluminan pueblos enteros, la Fundación Madrina ha completado hoy su misión en los denominados «Pueblos Madrina» de Ávila y Salamanca. Lo que comenzó como un reparto de ayuda humanitaria se ha transformado en una fiesta de esperanza para familias que, a menudo, sienten el peso del olvido en el entorno rural.

Bajo el lema«Que la ilusión no se apague», el equipo de la Fundación, liderado por sus voluntarios, ha recorrido kilómetros de esperanza para asegurar que el código postal no determine el derecho de un soñar.

Ávila: Entre estrellas y calor de hogar

La jornada comenzó en la provincia de Ávila, donde 13 niños esperaban con llenos de ilusión, en Santa María de Berrocal, la magia se hizo tangible. No solo se entregaron colchones y mobiliario esencial para dignificar el descanso de las familias, sino que el cielo se volvió un poco más cercano para los pequeños: telescopios, juegos de mesa y juegos de manualidades fueron recibidos con gritos de júbilo.Ver a un niño abrazar un telescopio como si fuera un tesoro nos recuerda por qué estamos aquí; es darles permiso para mirar más allá de sus carencias”, comentó uno de los voluntarios.

En Adanero, la ayuda fue vital. Más allá de los juguetes, la Fundación entregó «supervivencia»: estufas, bombonas y cocinas de gas para combatir la precariedad energética que golpea con fuerza en estas fechas. Mientras tanto, en La Torre, la entrega de ropa de abrigo de alta calidad aseguró que los más pequeños puedan caminar hacia el colegio protegidos del gélido enero abulense.

Salamanca: El latido de Ledesma

La expedición continuó hacia Ledesma, en Salamanca. Allí, tres niños fueron los protagonistas de una entrega personalizada que devolvió el brillo a unos hogares marcados por la dificultad económica. Los regalos, cuidadosamente seleccionados, no solo cubren una necesidad material, sino que actúan como un bálsamo emocional para padres que, hasta hace poco, no sabían si podrían celebrar estas fechas.

Un escudo contra la despoblación

Esta acción no es un hecho aislado. Se marca dentro del programa Pueblos Madrina, una iniciativa estratégica de la Fundación para combatir la despoblación rural. Al facilitar vivienda, recursos básicos e integración, la Fundación permite que familias vulnerables con hijos encuentren una nueva oportunidad de vida fuera de las saturadas y costosas grandes ciudades.

Conrado Giménez, presidente de Fundación Madrina, presente durante los repartos, ha destacado la urgencia de estas acciones:»Hoy no hemos entregado solo juguetes o estufas; hemos entregado dignidad y la certeza de que no están solos. En cada sonrisa de estos niños de Ávila y Salamanca hay una victoria contra la pobreza y un motivo para que estos pueblos sigan vivos».

La Fundación Madrina agradece a los donantes y voluntarios que han hecho posible que, un año más, la ilusión no se apague en el corazón de la España rural.

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