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UNICEF nombra a Lamine Yamal Embajador de Buena Voluntad

La estrella del fútbol de renombre mundial defiende el derecho de la infancia a jugar, mientras un nuevo informe de UNICEF revela que 90 millones de niños y niñas en todo el mundo carecen de juguetes en casa

Lamine Yamal, estrella del Fútbol Club Barcelona y de la selección española de 18 años, ha sido nombrado nuevo Embajador de Buena Voluntad de UNICEF para defender el derecho de todos los niños y niñas a jugar.

El nombramiento se ha hecho público coincidiendo con el Día Internacional del Juego, que se celebra cada 11 de junio para reconocer que el juego es esencial para el desarrollo cognitivo, social y físico de los niños y niñas, y con la jornada inaugural de la Copa Mundial de la FIFA, donde Lamine representará a su selección nacional, España.

“Me siento increíblemente orgulloso de convertirme en Embajador de Buena Voluntad de UNICEF”, ha declarado Yamal. “De niño, lo único que tenía era una familia, un balón, un parque y un sueño. Jugar al fútbol me dio una estructura, un sentido de pertenencia y esperanza en el futuro. Sé lo importante que es para los niños tener un lugar seguro donde jugar, para que puedan simplemente disfrutar de ser niños, descubrir el mundo, imaginar y crecer. Sin embargo, millones de niños y niñas en todo el mundo crecen sin espacios seguros donde jugar. Cuando se les niega la oportunidad de jugar, pierden la ocasión de desarrollar habilidades, hacer amigos e imaginar un futuro mejor”.

Como Embajador de Buena Voluntad de UNICEF, Lamine se centrará en el derecho de la infancia a jugar y en el apoyo a los niños y niñas que viven en situaciones de emergencia humanitaria, como conflictos o desastres naturales. Con más de 87 millones de seguidores en total y una base de fans jóvenes no solo en Europa, sino en todo el mundo, Lamine Yamal aporta la capacidad de llegar e inspirar al público, además de reforzar su compromiso previo con los derechos de la infancia.

Por ejemplo, con motivo del Día Mundial de la Infancia de 2024 escribió una emotiva carta a su hermano pequeño en la que compartía sus esperanzas para los niños y niñas de todo el mundo. El año pasado cedió sus cuentas en las redes sociales a Ahinora, una niña de 9 años de Guinea Ecuatorial —el país natal de la madre de Yamal—, para que ella mostrara al mundo cómo vive sus derechos en el día a día, y reflexionó junto a sus padres sobre los juegos de su propia infancia en un breve vídeo, subrayando cómo el juego conecta a las generaciones.

“Desde el campo de juego hasta el plano internacional, Lamine Yamal aporta su pasión y su voz a la misión de UNICEF en favor de la infancia”, ha declarado Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. “Estamos encantados de darle la bienvenida como Embajador de Buena Voluntad para defender el derecho de todos los niños y niñas a jugar y a vivir una infancia segura. En un mundo en el que demasiados niños y niñas se enfrentan a conflictos y a la pobreza, el compromiso de Lamine es un poderoso recordatorio de que todos ellos merecen la oportunidad de jugar, crecer y prosperar”, ha asegurado.

El nombramiento de Yamal se produce al tiempo que UNICEF publica datos actualizados sobre el juego, que revelan que más de 90 millones de niños y niñas menores de 5 años —o lo que es lo mismo, 1 de cada 7 a nivel mundial— no disponen de ningún tipo de juguete, ya sean juguetes comprados en tiendas, objetos domésticos u otros recursos sencillos para jugar en casa; 80 millones de niños y niñas de entre 2 y 4 años —aproximadamente 1 de cada 5— no juegan con un progenitor o cuidador en casa.

El poder del juego: una historia de datos globales es el análisis mundial más completo hasta la fecha sobre el acceso de la infancia al juego en el hogar, basado en datos de casi 100 países durante 15 años, hasta 2024. El informe no detecta ningún cambio significativo en la última década en la proporción de niños y niñas que juegan con sus cuidadores, y solo se observa una ligera mejora en su acceso a una variedad suficiente de juguetes durante este periodo, incluso en América Latina y el Caribe, y en África subsahariana.

Los resultados muestran que, de quienes que no disfrutan del juego con un cuidador en casa, tres cuartas partes viven en África subsahariana y el sur de Asia. Estas dos regiones también concentran aproximadamente dos tercios de todos los niños y niñas que crecen sin juguetes. En los países de bajos ingresos tienen un 25% menos de probabilidades de jugar con un cuidador que en los países de altos ingresos, y menos de la mitad dispone de una variedad adecuada de juguetes, en comparación con casi todos los niños y niñas de las naciones más ricas. Dentro de cada país, las brechas se hacen más patentes en los hogares más pobres, las familias rurales y los niños y niñas cuyas madres carecen de educación formal.

Por otra parte, los niños y niñas de todas las regiones y niveles de ingresos tienen casi la mitad de probabilidades de jugar con sus padres que con sus madres u otros cuidadores, una brecha que se ve agravada por los programas de crianza que siguen dirigiéndose exclusivamente a las madres, dejando a los padres prácticamente al margen.

Las investigaciones demuestran que el juego es fundamental para que los niños y niñas aprendan, establezcan relaciones y crezcan, especialmente cuando lo comparten con un cuidador o un amigo. Sin embargo, la pobreza, los conflictos y la falta de apoyo privan a millones de ellos del juego y de los espacios seguros que necesitan —libres de violencia y explotación— para explorar e imaginar. Estas barreras dejan secuelas duraderas en la confianza, la comunicación y las habilidades sociales que pueden prolongarse hasta la edad adulta.

UNICEF hace un llamamiento a los gobiernos, las empresas y otras partes interesadas para que:

  • Amplíen los servicios, incluidos los programas de crianza, que promuevan el juego y el vínculo afectivo.
  • Faciliten el acceso a la educación preescolar y al aprendizaje a través del juego para todos los niños y niñas de entre 3 y 6 años.
  • Garanticen que todos los niños y niñas tengan acceso a zonas de juego seguras, inclusivas y en buen estado.

“Nuestro nuevo informe muestra cómo factores como los conflictos y la pobreza pueden dificultar que los padres y cuidadores proporcionen a los niños y niñas pequeños el apoyo que necesitan para crecer y desarrollarse”, ha asegurado Russell. “Invertir en protección social y en servicios para la primera infancia puede ofrecer a las familias el tiempo y los recueros que necesitan para garantizar que sus hijos tengan un buen comienzo en la vida”, ha concluido.

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