La Cooperativa Bodega y Almazara Virgen de las Viñas ha formalizado un paso clave en su estrategia de crecimiento con la culminación de su fusión junto a Vinícola de Tomelloso y la Cooperativa San José, un movimiento que refuerza la dimensión empresarial del sector vitivinícola en Castilla-La Mancha y proyecta nuevas oportunidades de comercialización, gestión y eficiencia.
El acto ha contado con la presencia del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán. También han asistido la delegada provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en Ciudad Real, Amparo Bremard , y la directora general de Producción Agroalimentaria y Cooperativas, María Elena Escobar . Junto a ellas, han estado el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro ; el concejal de Agricultura, Jesús Lara; el concejal del equipo de Gobierno y diputado provincial, Benjamín de Sebastián Mora ; y el presidente de Virgen de las Viñas, Rafael Torres.
En su intervención, Martínez Lizán ha querido subrayar el papel de Tomelloso como punto habitual de agenda institucional cuando el campo trae buenas noticias, agradeciendo al alcalde la acogida y remarcando el alcance del acuerdo cooperativo. Según ha trasladado, el nuevo complejo nace con el respaldo de más de 3.000 socios y con el impulso de un proceso liderado desde dentro, con reconocimiento expreso a Rafael Torres por “ese trabajo realizado” y por una manera de hacer que, en palabras citadas durante el acto, ha sido “silenciosa, respetuosa con todas las partes, pero sobre todo efectiva”.
El consejero ha enmarcado este avance dentro de una evolución natural del cooperativismo agrario: primero, la unión de agricultores para ganar fuerza; después, la integración entre cooperativas para alcanzar mayor escala. En esa línea, ha explicado que la dimensión no solo sirve para vender más, sino para negociar mejor, ordenar la gestión administrativa y, especialmente, apretar en un asunto que hoy marca la competitividad: el ahorro de costes. La idea, ha insistido, no es únicamente “vender más y a mejor precio”, sino también “trabajar por la vía de ahorros de costes”, una mejora que espera ver reflejada en la nueva etapa de Virgen de las Viñas.
El mensaje de fondo ha apuntado, además, a que este no sería un punto final. Martínez Lizán ha deslizado que existe “la total y absoluta convicción” de que podrían llegar más fusiones en los próximos meses, apoyadas por el empuje del equipo directivo y el respaldo de la junta rectora. En ese contexto, ha señalado que el acuerdo refrenda no solo la labor de Virgen de las Viñas, sino también el papel de Tomelloso, su comarca y el conjunto del sector en la región.
Uno de los momentos más comentados de la jornada ha llegado al describir la magnitud productiva y la proyección exterior que, a juicio de los intervinientes, puede abrir esta integración. Entre las frases recogidas, ha resonado una especialmente rotunda: “la cooperativa vitivinícola más grande del mundo”, vinculada a un potencial cercano a los 300 millones de kilos de uva. La lectura, han defendido, es clara: capacidad, calidad y músculo comercial para sostener la presencia del vino castellanomanchego en mercados cada vez más exigentes.
En esa misma línea, el consejero ha defendido que la calidad del vino regional se apoya en un entramado amplio de figuras de calidad y en la fortaleza de su industria. Ha recordado, además, un dato de contexto con el que ha querido medir tendencia: mientras las ventas nacionales en volumen habrían caído un 3%, Castilla-La Mancha habría crecido un 3,4%, un avance que ha atribuido al impulso del vino embotellado y a la orientación a producto de mayor valor.
Martínez Lizán también ha puesto cifras al respaldo público a la cadena vitivinícola, citando 76,2 millones de euros destinados a medidas como reconversión del viñedo, inversiones en bodegas y cooperativas, gestión de subproductos y promoción en terceros países. A ello ha sumado el efecto de otras líneas vinculadas a la modernización y dimensión empresarial, asegurando que, en la última década, el apoyo global al sector habría alcanzado los 813 millones de euros, una cifra que —ha remarcado— refleja el peso del vino en la economía regional.
Ya en el tramo final, ha situado la escala de Virgen de las Viñas dentro del mapa nacional: la capacidad anunciada se traduciría, según los datos aportados durante el acto, en un 8,4% del vino de Castilla-La Mancha, un 11,5% del mosto regional y un 5,2% del vino nacional. “Es un monstruo”, se ha escuchado en el tono amable con el que se ha descrito la dimensión resultante, ligada a un objetivo: hacer crecer la familia cooperativa con el acompañamiento de la Administración regional y el apoyo institucional local.
















