La Coral Lux Aeterna de Tomelloso vivió una tarde muy especial ayer con la celebración de su primera antología de zarzuela, un concierto que llenó el Auditorio López Torres y que dejó entre el público una sensación clara: la agrupación ha dado un paso importante en su trayectoria musical.
Era la primera vez que la coral se enfrentaba a este género. La zarzuela, por su riqueza musical, escénica y popular, suponía un reto nuevo para la formación. Sin embargo, el resultado fue recibido con entusiasmo por los asistentes, que llenaron el auditorio y despidieron la actuación con una gran ovación.
La iniciativa nació del deseo de su director, Antonio Javier Rodrigo Rodrigo, de acercar la zarzuela a Lux Aeterna. Su experiencia previa con la Coral Villa del Alba de Argamasilla de Alba, donde durante años se interpretaron antologías y zarzuelas completas durante la feria de la localidad, fue una de las claves para impulsar este proyecto.
Además, su propia vinculación con la zarzuela en La Solana reforzó esa ilusión de llevar a la coral tomellosera hacia un repertorio distinto, exigente y muy querido por el público.
Una primera antología pensada para empezar con paso firme
La Coral Lux Aeterna decidió iniciar este camino “despacito”, con una antología formada por piezas conocidas y cercanas al público. La intención no era lanzarse de golpe a una zarzuela completa, sino abrir una primera puerta al género con canciones emblemáticas, coros populares y fragmentos reconocibles.
El proyecto comenzó a prepararse hace unos meses, con muchas horas de ensayo, trabajo coral y preparación escénica. Ha sido un proceso exigente, pero también muy gratificante aseguran desde la coral.
Ana Puche, Alberto Arrabal y Enrique Reviriego elevaron la noche
Para afrontar este estreno en la zarzuela, la coral quiso estar bien acompañada. Gracias a la relación musical y personal de Antonio Javier Rodrigo Rodrigo con distintos intérpretes, la cita contó con la participación de Ana Puche, soprano, y Alberto Arrabal, barítono.
Ambos artistas, con una consolidada trayectoria nacional e internacional, aceptaron participar en esta primera antología de zarzuela en Tomelloso. Su presencia aportó fuerza, profesionalidad y un brillo especial a una noche que ya nacía con vocación de ser recordada.
Al piano estuvo Enrique Reviriego, profesor de piano del conservatorio de Tomelloso, que acompañó a la coral y a los solistas durante la interpretación del repertorio. Su sensibilidad musical ayudó a sostener el carácter lírico, popular y emocional de la velada.
La combinación entre coral, solistas y piano permitió ofrecer un concierto completo, cuidado y con momentos de gran intensidad musical.
El Auditorio López Torres, lleno para una cita cultural especial
El concierto se celebró en el Auditorio López Torres de Tomelloso, que registró una gran entrada hasta llenarse. La respuesta del público fue uno de los aspectos más celebrados por la coral, que sintió el respaldo de la ciudad en una actuación muy significativa para su historia reciente.
Entre los asistentes estuvo la concejala de Cultura, Inés María Losa Lara, cuya presencia subrayó la importancia de esta cita dentro de la actividad cultural tomellosera.
El ambiente fue cálido desde el inicio. No se trataba únicamente de escuchar zarzuela, sino de compartir una tarde de música, memoria y orgullo colectivo. El público respondió con atención, emoción y aplausos, especialmente al cierre de la actuación.
María Victoria García Olmedo presentó el acto con una introducción poética
La presentación del concierto corrió a cargo de María Victoria García Olmedo, que preparó una introducción especial para dar unidad a la velada.
Antes de presentar a los solistas y al pianista, abrió el acto con una especie de poema en el que fue relacionando los títulos de las zarzuelas y piezas que iban a interpretarse durante el concierto. Ese arranque aportó un tono literario, cercano y muy acorde con el espíritu de la zarzuela.
Después presentó a Ana Puche, Alberto Arrabal y Enrique Reviriego, situando al público ante los protagonistas musicales de una tarde que combinó esfuerzo coral, interpretación escénica y emoción.
Una noche dedicada a Juber Cantón y José Márquez
La actuación tuvo también un profundo componente sentimental. El concierto estuvo dedicado a la memoria de Juber Cantón y José Márquez, dos coralistas fallecidos y muy queridos por la agrupación.
Ambos formaban parte de la cuerda de bajos y su recuerdo estuvo presente durante toda la velada. La dedicatoria fue especialmente emotiva en el caso de José Márquez, por su vinculación con el teatro en Tomelloso y por el interés que tenía en que la coral llegara a interpretar zarzuela.
Desde la agrupación se expresó el deseo de que José Márquez pudiera haber disfrutado de esta actuación “desde donde esté”. Una frase sencilla, pero cargada de cariño, que resumió el espíritu de una noche en la que la música sirvió también como homenaje.
Porque algunas ausencias no se apagan: siguen sonando en cada nota, en cada aplauso y en cada recuerdo compartido.
Un escenario cuidado y un repertorio con sabor popular
La puesta en escena también tuvo un papel destacado. El escenario fue decorado con motivos vinculados al mundo de la siega y al ambiente popular, reforzando visualmente algunas de las piezas interpretadas.
Además, los coralistas realizaron cambios de vestuario, lo que aportó dinamismo y ayudó a diferenciar las partes del concierto. La primera parte estuvo centrada en un repertorio de aire madrileño, mientras que la segunda avanzó hacia piezas con seguidillas, referencias populares y títulos como El sembrador o La rosa del azafrán.
El repertorio incluyó obras muy conocidas del género, como “Calor de nido”, de Katiuska; “Canto al Jerez” y “Habanera”, de Don Gil de Alcalá; “Salida de Don Juan”, de Los Gavilanes; “Dónde estarán nuestros mozos”, de La del Soto del Parral; “Seguidillas”, de La verbena de la Paloma; “Pasacalle de los Nardos”, de Las Leandras; el “Dúo de Felipe y Mari Pepa”, de La Revoltosa; y fragmentos de La del manojo de rosas, como “Ascensión” y el “Dúo de Ascensión y Joaquín”.
La selección permitió al público recorrer algunos de los momentos más reconocibles de la zarzuela, mezclando alegría, emoción, tradición y sentido teatral.
Lux Aeterna abre una nueva etapa con la zarzuela
Tras esta primera antología, la Coral Lux Aeterna sale reforzada. El éxito de público, la calidad de los intérpretes invitados y la respuesta emocional de los asistentes han dejado abierta la puerta a que esta experiencia pueda repetirse en próximos años.
La agrupación ha demostrado que puede afrontar nuevos retos sin perder su identidad coral. Lo hizo con respeto al género, con trabajo y con una puesta en escena cuidada.
Tomelloso respondió llenando el auditorio. La coral respondió con una actuación sólida, emotiva y muy aplaudida. Y la zarzuela encontró en Lux Aeterna una nueva voz para seguir viva sobre los escenarios.
Fue una tarde de música, pero también de memoria, gratitud y futuro. Una de esas actuaciones que no se quedan solo en el programa de mano, sino en el recuerdo de quienes estuvieron allí.





















