La lluvia no ha conseguido borrar la identidad de una de las citas más reconocibles de la primavera en la provincia. Declarado Fiesta de Interés Turístico Provincial en 2019, Tamajón ha celebrado la vigesimoséptima edición de su Mercado Medieval con algún puesto menos de lo habitual y con el cielo descargando a ratos con intensidad, pero con la actividad sostenida en cada tregua y con el pulso de un pueblo que no renuncia a su tradición.
El arranque del sábado quedó marcado por la llegada de la III Marcha Solidaria a favor de la Asociación CTNNB1, que recorrió más de cien kilómetros hasta alcanzar la plaza del Coso. Al frente, Pedro Moya, visiblemente afectado tras el esfuerzo, resumía el sentido de la iniciativa. “Ha sido duro. Creo que nuestras caras lo dicen todo. Lo que nosotros resumimos en veinticuatro horas es el día a día de nuestros hijos”. Cinco personas completaron el recorrido íntegro, en una edición especialmente exigente por el desnivel y por la lluvia en los últimos kilómetros, aunque el conjunto del grupo logró alcanzar la meta con el apoyo mutuo como seña de identidad.
La marcha vuelve a cumplir un doble objetivo. Por un lado, dar visibilidad al síndrome CTNNB1, un trastorno del neurodesarrollo poco frecuente que afecta a decenas de familias en España. Por otro, recaudar fondos para una investigación que comienza a ofrecer resultados. Según explican desde la asociación, ya se están desarrollando terapias avanzadas con resultados esperanzadores en algunos casos, con niños que han comenzado a mejorar capacidades motoras y del habla. “La terapia ya está aquí”, señalaba Moya, aunque advertía de la dificultad de financiar tratamientos que dependen en gran medida del esfuerzo de las propias familias.
Un pregón entre historia, reconocimiento y presente
El pregón, trasladado al soportal de la Casa Consistorial por la meteorología, mantuvo el carácter simbólico de una cita que conecta directamente con la historia de la villa. El alcalde, Eugenio Esteban, abrió el acto con palabras de bienvenida y con una referencia inevitable al tiempo. “Buenos días a todos y también a quien haya tenido la dignidad de mandarnos estos aguaceros”, apuntaba antes de dirigirse a los participantes de la marcha solidaria. “El esfuerzo que hacéis es por vuestros hijos, pero no se queda ahí. Es por toda la sociedad”.
El regidor subrayó el valor colectivo del mercado y su consolidación como una tradición recuperada y reconocida. En este sentido, recordó el reciente primer premio de Castilla-La Mancha al mejor proyecto de turismo sostenible concedido al CIPAT, un reconocimiento que sitúa a Tamajón como ejemplo de desarrollo vinculado al patrimonio. También hizo referencia a uno de los últimos proyectos culturales del municipio, el Banquete Paleolítico, una propuesta expositiva que se suma a los recursos turísticos y que refuerza la conexión del territorio con su pasado más remoto.
Durante su intervención, agradeció el trabajo de todas las personas implicadas en la organización y tuvo un recuerdo especial para Michel Redrado, responsable de la empresa Professional History y director del Mercado Medieval de Tamajón, destacando “todo lo que lleva haciendo más de veinte años en nuestro pueblo” y deseándole una pronta recuperación de su enfermedad. Con todo y con ello, Michel estaba en Tamajón, al frente, un año más, del equipo de animación del evento.
El acto contó además con la presencia del diputado provincial Alberto Cortés, que respaldó institucionalmente una cita que cuenta con el apoyo de la Diputación y de la Junta de Comunidades, consolidada como uno de los eventos de referencia en la provincia.
La pregonera, María de las Mercedes Coello, vecina de la localidad, aportó el tono evocador con una intervención que recorrió la identidad del municipio a través de versos. En ellos aparecieron los robles, los arroyos, las caleras o las cuevas del entorno, en una mirada que conectó paisaje y memoria. La lectura incluyó también la evocación del privilegio concedido por Alfonso X el Sabio, origen del mercado medieval, como invitación a entender la feria actual como una prolongación de aquella historia. “Os invitamos a viajar en el tiempo”, concluyó.
Música, tradición y nombres propios
Pese a la lluvia, la música volvió a abrirse paso como uno de los elementos esenciales del mercado. Los Gaiteros Mirasierra han acompañado la cita desde sus primera edición y han vuelto a hacerlo este año, adaptándose a cada espacio disponible. “Si no se puede tocar en la calle, se toca en los soportales”, explicaba Diego Pérez Pezuela, representante de una saga familiar vinculada a la música tradicional.
En esa trayectoria destaca la figura de Valentín Pérez Pezuela, referente en la recuperación y transmisión del folklore en la provincia, cuya labor ha marcado a varias generaciones. La dulzaina, con su sonido característico, sigue siendo un elemento reconocible en la identidad festiva de la zona, ligada también a la devoción por la Virgen de los Enebrales, muy presente en la vida cultural y emocional del municipio. De hecho, los Gaiteros son Hermanos de Honor de la Cofradía de la Virgen de los Enebrales.
Otro de los nombres propios de la edición ha sido el de Michel Redrado. Su presencia este año ha tenido un significado especial, al atravesar un problema de salud que no le ha impedido acudir a Tamajón. Profesional con décadas de experiencia en la recreación histórica, ha sido una figura clave en la consolidación del mercado. “Aquí estamos jugando en casa”, afirmaba, reivindicando el vínculo construido a lo largo de los años con el pueblo, los artesanos y los artistas. Su trayectoria ha contribuido a situar esta cita como una referencia para muchos profesionales que iniciaron aquí su camino. Todo el pueblo de Tamajón le ha deseado una pronta y total recuperación.
La evolución meteorológica a lo largo de la jornada terminó condicionando de forma determinante el desarrollo del Mercado Medieval. La persistencia de la lluvia obligó finalmente a suspender la actividad durante la tarde del sábado.
A partir de ese momento, el recinto quedó reducido a una presencia limitada de puestos, aunque no así de actividades lúdicas a lo largo de la jornada del domingo.
Pese a este desenlace, Tamajón ha vuelto a demostrar que su mercado es algo más que una feria. Es una cita que se sostiene en la historia, en el trabajo compartido y en una forma de entender el pueblo como lugar de encuentro, incluso bajo la lluvia.





















