Cada 15 de mayo celebramos San Isidro Labrador, Patrón de las mujeres y los hombres del campo y reconocemos a quienes sostienen nuestro país con su trabajo diario.
En este 2026, corresponde alzar la voz desde el presente para exigir un futuro mejor para nuestro sector primario.
Hoy, ser agricultor o ganadera es un acto de resistencia. Es resistir a precios que no cubren costes de producción, explotaciones que cierran por pura asfixia y acorralamiento y a una rentabilidad que se desvanece mientras los gastos no dejan de crecer. Debemos ser conscientes de que cuando cierra una explotación, detrás hay familias, historia y vida rural que se apaga.
A la realidad del campo se le ha sumado la asfixia burocrática. Quienes trabajan la tierra, no solo se enfrentan al clima o las plagas, sino a un muro de normas y papeleo que ignoran, demasiado a menudo, su realidad y esfuerzo. No se puede exigir más, a quien ya lo está dando todo.
Frente a este escenario, emerge una certeza: sin mujeres no hay futuro.
A día de hoy, las mujeres rurales lideran, innovan, emprenden y sostienen nuestros pueblos con determinación y talento. Son el presente y garantía de futuro.
Sin embargo, mantenemos una deuda pendiente con ellas y con los jóvenes. No podemos pedirles que se queden si el campo no garantiza estabilidad, servicios dignos y reconocimiento social. Sin relevo generacional, nuestra despensa corre el riesgo de echar el cierre. Sin jóvenes y sin mujeres, nuestros pueblos desaparecen y, con ellos, la soberanía alimentaria de toda la sociedad.
El campo no pide privilegios; pide justicia.
Cada alimento que llega a nuestras mesas es el resultado de un sacrificio constante bajo una incertidumbre permanente. El sector merece precios justos, políticas valientes y una sociedad que valore, de verdad, a quienes la alimentan.
Este 15 de mayo debe ser un punto de inflexión, porque defender el campo es defender a España, nuestras raíces, nuestra economía y lo que somos.
Hoy, más que nunca, labramos con esperanza.
Labrar esperanza en tiempos de incertidumbre










