omelloso volvió a mirar de frente a su historia cultural con una jornada muy especial para las letras. La Fiesta de las Letras “Ciudad de Tomelloso” alcanza este año su 75 edición y lo hizo con el fallo de sus premios literarios en un escenario de enorme valor simbólico: la Casa de las Artes y las Letras, CALMA.
La concejala de Cultura, Inés Losa, presidió este jueves, 2 de julio, a las 13:00 horas, el acto en el que el jurado de los Certámenes Literarios dio a conocer los nombres premiados en las modalidades de poesía y narrativa. La convocatoria contó con la presencia de representantes de los medios de comunicación y de destacados miembros de los jurados, en una comparecencia que la edil definió como “un día muy especial para las letras de Tomelloso”.
Una edición histórica para la Fiesta de las Letras
Losa recordó que la Fiesta de las Letras llega este año a su 75 edición, una cifra que sitúa al certamen entre los más veteranos del país. La concejala subrayó que el origen de esta cita se remonta al mismo año en que nació el Premio Nadal, aunque el certamen tomellosero haya tenido algunas interrupciones a lo largo de su historia.
La responsable municipal destacó que esta trayectoria convierte a la Fiesta de las Letras en una de las grandes señas de identidad cultural de Tomelloso. “La raíz de este certamen, su esencia, su alma, sigue siendo la palabra escrita”, afirmó durante su intervención.
El certamen, que nació como Juegos Florales, ha ido creciendo con el paso de los años e incorporando nuevas disciplinas artísticas y literarias. En la pasada edición se sumó el premio de humor gráfico y este año nace el Premio de Textos Teatrales “Ciudad de Tomelloso”, cuyo fallo se conocerá en los próximos días.
CALMA abre sus puertas con la literatura como protagonista
La jornada tuvo además un componente emocional añadido, ya que este fallo literario fue el primer acto celebrado en la Casa de las Artes y las Letras, un espacio todavía pendiente de inauguración oficial, pero llamado a convertirse en referencia cultural de la ciudad.
Inés Losa recordó que ya había anunciado el pasado año su deseo de que el primer acto de CALMA estuviera vinculado a la literatura. “Quería que el primer acto que se realizara tuviera que ver con la literatura”, señaló la concejala, que mostró su satisfacción por poder contar con jurados de tanto prestigio en esta primera cita.
Para Losa, la presencia de estos nombres propios en Tomelloso refuerza el prestigio de unos premios que no solo miran al pasado, sino también al futuro de la creación literaria.
Un jurado de primer nivel para narrativa y poesía
En la modalidad de narrativa, el jurado contó con la participación de Lorenzo Silva, uno de los grandes referentes de la literatura española contemporánea, ganador del Premio Planeta y del Premio Nadal; Sergio Vera Valencia, escritor y gestor cultural vinculado al festival de novela criminal Las Casas Ahorcadas de Cuenca; Rosa Ribas Moliné, autora reconocida dentro del género negro y de intriga; y Eva Olaya Martín, de Ediciones Versátil, que participó de forma telemática.
Completaron el jurado, como secretaria, Carmen María Labrador, directora de la Biblioteca Municipal Francisco García Pavón, junto al concejal de Educación, Antonio Calvo.
En poesía, el jurado estuvo integrado por Luis Alberto de Cuenca, poeta, filólogo, ensayista y Premio Nacional de Poesía, que participó telemáticamente; Jesús García Lorenzo —Urceloy—, una de las voces destacadas de la poesía española actual; Noemí Trujillo Giacomelli, escritora y poeta; y Antonio Illán Illán, escritor, editor, profesor y catedrático de Lengua Castellana y Literatura.
Como secretaria actuó Victoria Bolós Montero, jefa del Departamento de Servicios Culturales del Ayuntamiento de Tomelloso, con la propia Inés Losa como presidenta.
Pilar Merino gana el Premio Local de Poesía Ángel López Martínez
El Premio Local de Poesía Ángel López Martínez fue concedido a Pilar Merino por el poema Ardor. El jurado valoró especialmente su juego literario, su intertextualidad y la manera en que las citas se integran en el texto sin funcionar como un mero adorno.
La obra plantea la relación de una pareja a través de una serie de lecturas compartidas, que los acercan o los separan a lo largo del poema. Según explicó el jurado, el texto destaca porque pone sobre la mesa una idea muy sugerente: la lectura no solo es una experiencia íntima e individual, sino también una forma de encuentro.
Francisco José Barón, Premio José Antonio Torres
El Premio de Poesía José Antonio Torres recayó en Francisco José Barón por Dos poemas de amor en la piscina. El jurado destacó la coherencia entre fondo y forma, así como el trabajo métrico de la obra.
La propuesta llamó la atención por atreverse con una estructura poco habitual, la sextina, y por construir un universo poético lleno de imágenes frescas, muy ligadas al título y al estado amoroso que atraviesa los textos. El jurado resaltó que la obra consigue unir técnica, emoción y claridad expresiva.
Ilia Galán gana el Premio Eladio Cabañero
El Premio de Poesía Eladio Cabañero fue otorgado a Ilia Galán por Bebiendo vino en un mar de espigas. La obra fue descrita por Urceloy como una invitación a una “borrachera intelectual”, un libro vivo, divertido y lleno de libertad expresiva.
El poemario combina rima, prosa poética, juego verbal y un viaje literario por Europa, especialmente por Italia. El jurado subrayó su tono ameno y su capacidad para celebrar “el gozo de las palabras”, algo que, según se apuntó durante el fallo, a veces se echa en falta en el mundo de la poesía.
Durante la intervención de Urceloy también hubo un recuerdo especial para Luis Alberto de Cuenca, ausente físicamente por encontrarse en proceso de recuperación. “La poesía es fundamental para vivir”, se afirmó durante la valoración de los premios.
Luis Félix Reynosa, Premio Local de Narrativa Félix Grande
En narrativa, el Premio Local de Narrativa Félix Grande fue concedido a Luis Félix Reynosa, que concurrió bajo el seudónimo de Rubén Bevilacqua.
El jurado destacó la valentía del uso de la segunda persona narrativa, un recurso poco frecuente y de difícil ejecución. También puso en valor el giro final del relato, capaz de obligar al lector a revisar sus propios prejuicios y a mirar de otra forma la situación descrita.
Sergio Vera Valencia fue especialmente rotundo al valorar el texto ganador, al señalar que se trataba del mejor relato que había leído en todos sus años como jurado del certamen.
El Premio Francisco García Pavón queda desierto
La noticia menos grata del fallo llegó con el Premio de Novela Policíaca Francisco García Pavón, que el jurado decidió declarar desierto.
Lorenzo Silva explicó que la decisión fue tomada tras una deliberación “larga, ardua y apasionada”. Según señaló, las obras finalistas presentaban valores literarios, pero ninguna logró concitar el respaldo suficiente del jurado como para ser distinguida con un premio de tanta relevancia.
El escritor insistió en que no se trataba de una decisión fácil ni agradable, pero defendió que debía prevalecer “el prestigio del galardón” y también el respeto al nombre de Francisco García Pavón, una figura esencial en la historia de la literatura policíaca española.
Silva quiso dejar claro que declarar desierto un premio no supone despreciar el trabajo de los participantes, sino proteger la exigencia del certamen. A su juicio, en esta ocasión no se alcanzó la certeza literaria necesaria para conceder el galardón.
Tomelloso reafirma su compromiso con la palabra escrita
El acto concluyó con el agradecimiento de Inés Losa a los medios de comunicación, a los miembros del jurado y a todas las personas que hacen posible la Fiesta de las Letras. La concejala volvió a destacar que este fallo no era un acto más, sino el primero celebrado en CALMA, una casa que nace con vocación de reunir la creación artística y literaria de Tomelloso.
La 75 edición de la Fiesta de las Letras confirma así el peso de un certamen que ha sabido mantenerse vivo durante décadas, crecer con nuevas disciplinas y, al mismo tiempo, conservar intacta su raíz: la literatura.
Tomelloso vuelve a demostrar que la palabra escrita no es solo memoria, sino también identidad, futuro y una forma de seguir construyendo ciudad.











